La cirugía de párpados, también conocida como cirugía oculoplástica, engloba diferentes procedimientos destinados a corregir alteraciones funcionales y estéticas de la región periocular. Estas afecciones pueden afectar la visión, la comodidad ocular e incluso la apariencia del paciente. Entre las principales se encuentran las malposiciones palpebrales (ectropión, entropión, ptosis), los tumores de párpados y las secuelas de parálisis facial.
Cambios degenerativos: Con la edad, los tejidos de los párpados pueden debilitarse, provocando caída o malposición.
Traumatismos: Golpes o cirugías previas en la región ocular pueden alterar la anatomía y el correcto funcionamiento de los párpados.
Patologías neurológicas: La parálisis facial puede generar pérdida de tono y cierre incompleto del ojo.
Tumores: Lesiones benignas o malignas pueden requerir resección y reconstrucción quirúrgica.
Caída del párpado superior que puede reducir el campo visual (ptosis).
Eversión hacia fuera del párpado (ectropión) que causa irritación y lagrimeo.
Eversión hacia dentro del párpado (entropión) con roce de pestañas en la córnea.
Inflamación, dolor o deformidad por tumores palpebrales.
Alteraciones estéticas y funcionales derivadas de la parálisis facial.
La cirugía de párpados permite restaurar la función y mejorar la estética periocular. Según el caso, puede incluir corrección de la posición palpebral, extirpación de tumores con técnicas reconstructivas o procedimientos asociados a secuelas de parálisis. El objetivo es garantizar una adecuada protección del ojo, mejorar la visión y devolver un aspecto natural a la mirada.







